Juan Camilo se había vuelto a acostumbrar a sus pajas intensas y habituales sentado sobre su inodoro fiel aunque ya no tan abstractas, pues las fantasías a las que mentalmente recurría eran más bien recuerdos de momentos reales vividos con Noemí. Tenía bastante en su caja de memorias, pues no en vano había sido el amante furtivo de su vecina por casi un año.














